viernes, 21 de agosto de 2009

Estudio: El plástico se descompone en el mar


Desde hace tiempo los ambientalistas han denunciado al plástico como un contaminante de larga duración que no se descompone, pero un nuevo estudio indica que en los océanos sí lo hace, aunque eso tampoco es algo bueno.

Miles de toneladas de residuos plásticos terminan en los océanos cada año, y algunas de ellas son arrojadas por las olas a las costas, mientras que otras son arrastradas por las corrientes al Gran Parche de Basura del Pacífico entre los estados de California y Hawai, del cual se dice es más grande que Texas.

"En general se asume que los plásticos de uso diario son bastante estables", dijo Katsuhiko Saido, químico de la Universidad de Nihon, en Chiba, Japón, en un comunicado.

"Encontramos que el plástico en el océano en realidad se descompone al exponerse a la lluvia y el sol y otras condiciones ambientales, generando una fuente más de contaminación global que continuará en el futuro", dijo Saido, que el miércoles presentó sus hallazgos en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Química.

Saido reportó que el plástico en descomposición libera sustancias químicas potencialmente tóxicas, como el bisfenol A y el olígomero PS, que pueden alterar el funcionamiento de las hormonas en los animales.

Fuente: Yahoo Noticias

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jueves, 13 de agosto de 2009

El INTA, contra el dengue y el Chagas

Los científicos desarrollaron bioinsecticidas que matan las larvas de los mosquitos y las vinchucas que los transmiten

Debe haber varias formas de presentarles combate al dengue y al Chagas, dos enfermedades particularmente difíciles de prevenir y que hacen estragos, en especial, entre la población más vulnerable del país. Hoy, los investigadores del Instituto de Microbiología y Zoología Agrícola (Imyza), del INTA, están en condiciones de ofrecer otra. Es novedosa, efectiva y, además, tiene la ventaja de ser inocua para los seres humanos: los bioinsecticidas, creados sobre la base de microorganismos patógenos para los insectos que los transmiten, el mosquito Aedes aegypti y la vinchuca.

"Nosotros trabajamos en varios insumos microbiológicos -cuenta Roberto Lecuona, investigador del Conicet y director del Imyza-: biofertilizantes, biofungicidas y, en este caso, bioinsecticidas. Algunos son desarrollados sobre la base de bacterias entomopatógenas, como es el caso para el mosquito del dengue. Otros, sobre la base de hongos entomopatógenos, como ocurre con la vinchuca. ¿Qué hacen estos microorganismos? Provocan una enfermedad en el insecto y éste termina muriéndose. Y esas enfermedades son específicas de los insectos, no afectan al ser humano. Esto sería el control microbiano, que es una rama del control biológico."

El concepto de control microbiano nació hace más de un siglo, cuando Pasteur, llamado a resolver los problemas de la industria de la seda en el sur de Francia, apuntó su microscopio a los gusanos que la producían y pudo ver que estaban infestados por un parásito.

"Pasteur logró salvar a los gusanos de seda -explica Lecuona-. Entonces, dijo: «Bueno, si los insectos tienen enfermedades, usémoslas para controlar a los insectos malos»."

Hace alrededor de una década, los científicos comenzaron a trabajar en bioinsecticidas contra diferentes plagas, como la larva del mosquito que transmite el dengue, la vinchuca, la mosca doméstica y la garrapata.

Para combatir el Aedes aegypti , los investigadores optaron por procesar una bacteria entomopatógena como la que se utiliza en algunos bioinsecticidas extranjeros.

Para obtener un producto más económico, los investigadores trabajan en todo momento con materias primas locales.

"Para nosotros, como investigadores, es difícil establecer un costo, sólo podemos calcular el de las materias primas -agrega Graciela Benintende, que dirige este proyecto-. Estimamos que será alrededor de cinco o seis dólares el litro. Obviamente hay otro tipo de costos que no manejamos." Los bioinsecticidas importados rondan los 180 pesos el litro.

Para exterminar a las larvas de Aedes Egypti decidieron aislar y hacer la caracterización bioquímica, toxicológica y molecular del Bacillus thuringiensis israelensis . A partir de allí lograron dos formulaciones experimentales con una eficacia superior al 96% a los 30 días del ensayo. Una de ellas mantuvo esa mortalidad al cabo de 44 días.

"El larvicida se utiliza diluyéndolo y esparciéndolo en el área que se desee tratar -dice Benintende-. La bacteria es muy tóxica para las larvas, pero totalmente inocua para los seres humanos. Inclusive hemos hecho análisis y el producto está perfectamente apto para aplicar en agua potable, porque garantizamos que los «inertes» que le agregamos sean de grado alimenticio, como para que puedan ser ingeridos."

La bacteria destruye las larvas produciendo unos cristales formados por proteínas que, cuando son ingeridos, les paralizan el tracto digestivo.

En el caso de las vinchucas, el arma mortífera no es una bacteria, sino un hongo que tiene un modus operandi diferente.

"Existen más de 700 especies de hongos entomopatógenos -dice Lecuona-, pero las más utilizadas mundialmente para el desarrollo de insecticidas biológicos son dos. Sus esporas sexuales, al ponerse en contacto con el tegumento [o membrana] del insecto, se adhieren, germinan y penetran en su interior. Allí invaden todo el cuerpo y lo transforman en una «momia». Estas especies no germinan a más de 34 o 35 grados centígrados, de modo que no viven sobre la piel ni atacan al ser humano".

Dado que estos productos se emplean en las zonas aledañas a los hogares y para salud pública, los productos y el laboratorio que los desarrolla deben estar registrados por la Anmat. Actualmente, tanto el bioinsecticida contra las larvas del mosquito del dengue como el que controla la vinchuca se encuentran en esa etapa. Para los dos últimos ya existe un convenio de investigación, desarrollo y transferencia con Laboratorios Biagro SA. El Imyza también desarrolló formulaciones líquidas y granuladas para la mosca doméstica, para hormigas y para la garrapata.

Según los investigadores, otra de las ventajas que ofrecen estos desarrollos es que están perfectamente adaptados a las especies difundidas en el país. "Hay determinados hongos, bacterias o virus que son específicos -dice Lecuona-. Las que utilizamos nosotros son todas cepas nativas, porque las que funcionan bien para nuestra especie no necesariamente tienen que hacerlo para las que prosperan en otro país."

Cuando se le consulta si estima que estos productos pueden realmente resultar una ayuda efectiva contra el dengue y el Chagas, Lecuona no lo duda: "Y... si no existe el vector, no se transmite la enfermedad -dice-. Muerto el perro, se acabó la rabia".

Nora Bär
LA NACION
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sábado, 8 de agosto de 2009

El Papel de un Bombeo Natural Subterráneo en Seísmos y Formación de Menas

Foto: University of Western Australia Dr Florian FusseisUn grupo de científicos ha descubierto la presencia de un mecanismo natural de bombeo subterráneo a gran profundidad, que constituye un elemento crucial en la formación de menas y en el desencadenamiento de terremotos.


El proceso envuelve el bombeo de fluidos a través de poros en roca deformada en ciertas zonas de la corteza a unos 15 kilómetros por debajo de la superficie de la Tierra.

La transferencia de fluidos a través de esa sección de la corteza también ejerce un papel clave en el movimiento de las placas tectónicas y en la pérdida de gases del manto.

El descubrimiento fue realizado mediante el análisis de muestras de roca que ha quedado expuesta en la superficie, en un terreno de la zona de Alice Springs, la cual fue deformada hace aproximadamente 320 millones de años durante un período de formación natural de montañas.

Los análisis aportan evidencias directas de uno de los procesos que hicieron subir desde el manto hasta la parte superior de la corteza a los fluidos responsables de la formación de menas en filones que hoy están siendo explotados por la minería. El proceso es también uno de los mecanismos que pueden conducir a que se desaten terremotos en la corteza terrestre media.

El descubrimiento puede aportar información valiosa sobre el proceso de formación de los terremotos. Aunque los sismólogos saben razonablemente bien cómo se manifiestan en general los terremotos, debido a la tensión estructural inducida por los movimientos de las placas tectónicas, el mecanismo exacto de iniciación es mucho más complejo. Para comprender el "dónde" y el "cuándo" de los terremotos, debe comprenderse primero el "cómo".

Los autores del estudio proponen que el movimiento de los fluidos es un proceso autosostenido, en el que los poros se abren y cierran permitiendo el bombeo hacia el exterior de los gases y los fluidos.

En la investigación han intervenido Florian Fusseis, de la Universidad de Australia Occidental, y Rob Hough, de la CSIRO.

Información adicional en:

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jueves, 6 de agosto de 2009

HIPS, un Nuevo y Poderoso Material Ignífugo


Foto: CSIROUnos investigadores de la CSIRO, en Melbourne, Australia, están desarrollando nuevos y resistentes materiales ignífugos de revestimiento llamados HIPS (por las siglas en inglés de "Hybrid Inorganic Polymer System"; o sea sistema híbrido de polímeros inorgánicos).



Los revestimientos de HIPS pueden resistir temperaturas del orden de los 1.000 grados centígrados, lo cual es mucho, sobre todo si se compara con la capacidad de los revestimientos comerciales que se utilizan actualmente en estructuras y materiales de construcción; estos revestimientos convencionales no suelen soportar temperaturas mayores de 150 grados centígrados, ó 250 en el caso de los más resistentes al calor.

Los revestimientos de HIPS contienen resina de geopolímero inorgánico, y una pequeña cantidad de aditivos para polímeros.

El jefe del proyecto es Damian Fullston, de la División de Ingeniería y Ciencia de los Materiales de la CSIRO.

La CSIRO está buscando fabricantes de revestimientos que estén interesados en asociarse con ella para adaptar al HIPS con el fin de que satisfaga las especificaciones requeridas como producto destinado a aplicaciones concretas.

No solamente son resistentes al fuego, a explosiones y a ácidos, sino que también se pueden trabajar mediante varias técnicas industriales convencionales. Todo ello hace que tengan un número muy alto de aplicaciones viables.

Los geopolímeros son una clase emergente de polímeros inorgánicos, semejantes a cerámicas, que se fabrican a temperatura ambiente y que tienen un gran potencial para transformar la industria de los productos destinados al sector de la construcción.

Los aditivos para polímeros en el HIPS mejoran las propiedades de impermeabilidad y flexibilidad, y proporcionan una adherencia más fuerte, cualidades todas ellas que son muy importantes para un revestimiento.

El HIPS tiene el potencial para formar delgados revestimientos ignífugos sobre estructuras de madera como por ejemplo los tablones para construcción, y sobre metales como el acero estructural o acero galvanizado. También puede proteger al enladrillado, tanto en forma de un recubrimiento muy delgado como con uno más grueso al estilo del enyesado. El HIPS puede ser aplicado mediante atomizador, rodillo o brocha, y se afianza a temperatura ambiente.

Como los productos a base de agua, los revestimientos de HIPS no poseen compuestos orgánicos volátiles, no arden ni generan calor, y no liberan humo ni sustancias químicas tóxicas a temperaturas de hasta 1.200 grados centígrados.

Los geopolímeros tienen costos competitivos como consecuencia de ser confeccionados a partir de materias primas fáciles de conseguir. También pueden ser confeccionados a partir de algunos subproductos industriales. Pueden resultar más baratos que las resinas orgánicas y es posible darles color con pigmentos o tintes.

Información adicional en:

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miércoles, 5 de agosto de 2009

Los Extraños Casos de un Enfriamiento y una Sequía Varios Miles de Años Atrás

Foto: Thomas NashDos eventos climáticos abruptos y drásticos, separados por un lapso de 700 años hace más de 45 siglos, están siendo estudiados por científicos que usan datos paleoclimáticos para predecir el clima futuro del mundo.


Los eventos (un rápido enfriamiento que aceleró el crecimiento de los glaciares tropicales, y una sequía masiva y duradera que aparentemente desecó grandes porciones de África y Asia), dejaron señales en núcleos de hielo y en otros registros geológicos de diversas partes del mundo.

Lonnie Thompson, Profesor de Ciencias de la Tierra en la Universidad Estatal de Ohio, quien ha encabezado más de 50 expediciones para extraer núcleos en las capas de hielo de algunas de las más altas y remotas regiones del planeta, opina que los registros de las zonas tropicales de la Tierra son los más reveladores, y que los últimos mil años proporcionan las mejores pistas.

Datos sobre uno de los eventos, la Gran Sequía, aparecen en un núcleo de hielo extraído durante una perforación de 1993 en el glaciar del Huascaran, ubicado en los Andes Peruanos. Dentro de ese núcleo, encontraron una gruesa banda de partículas de polvo, la mayoría con un diámetro inferior a una micra, cuya concentración era, según las estimaciones, 150 veces mayor que en cualquier otra porción del núcleo. Esa banda data de hace 4.500 años.

Las partículas de polvo de ese tamaño se pueden transportar a gran distancia, pero la pregunta es: ¿De dónde vino?

Thompson cree que el registro refleja con precisión las condiciones de sequía en África y Oriente Medio, y que el polvo fue transportado a través del Océano Atlántico por los vientos alisios del nordeste, atravesando la Cuenca Amazónica, y fue depositado en el glaciar del Huascaran.

Otros registros, incluyendo un núcleo de hielo tomado de un glaciar del Monte Kilimanjaro en Tanzania, también muestran un evento con fuerte presencia de polvo, que data de una fecha en que hubo una desecación sustancial de lagos africanos. Es el único gran evento de esta índole que los registros de los núcleos de hielo muestran durante los últimos 17.000 años.

El otro misterio es un gran enfriamiento que Thompson calcula que ocurrió aproximadamente 700 años antes. Durante una expedición al glaciar Quelccaya en Perú en el 2002, el glaciar tropical más grande del mundo, Thompson y sus colegas descubrieron vestigios de plantas antiguas de humedal que habían quedado expuestas en el borde de la capa de hielo al reducirse de tamaño el glaciar. Con el método de datación del carbono, las plantas resultaron tener unos 5.200 años, lo que significa que permanecieron cubiertas y preservadas por el hielo durante los últimos 52 siglos.

Desde ese hallazgo, las expediciones más recientes han localizado restos vegetales similares, dejados al descubierto por la retirada del hielo. Todas las edades son de por lo menos 5.200 años y algunas alcanzan hasta los 7.000 años.

Esto significa que en algún momento hace 5.200 años, hubo un enfriamiento rápido en esta región y los hielos se extendieron cubriendo las plantas y protegiéndolas de la descomposición.

Otros registros del resto del mundo parecen sostener la idea de un evento como éste en esa época.

Información adicional en:

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